Embalse de Buseo

Embalse de Buseo

El embalse de Buseo es un bello remanso que recuerda los paisajes suizos, y que se formó al levantar un dique de 40 m de altura, en el cauce del río Reatillo, a la entrada del angosto desfiladero del Tormagal. La presa, construida mediante sillería entre 1903 y 1915, puede almacenar 7,5 hectómetros cúbicos de agua, cantidad que permitía regar toda la huerta valenciana, al menos, dos veces y media al año.

Constituye el pantano más antiguo de la cuenca del Turia y desde su puesta en servicio fue el más grande de la Comunidad Valenciana, hasta que en 1925 finalizaron las obras del embalse de María Cristina en Castellón. Pero conservó el primer lugar en la provincia de Valencia hasta 1952, fecha en que se construyó el embalse de Benagéber, quedando posteriormente su utilidad hidráulica a ser meramente turística.

Zona recreativa y acampada

En sus márgenes, cubiertas de pinares, han sido instaladas zonas de acampada y áreas recreativas, muy atractivas por su situación junto a las aguas, convirtiéndose en un pequeño centro de atracción para el esparcimiento y disfrute de los valores naturales.
La zona recreativa y de acampada libre cuenta con diferentes servicios como fuentes, refugio, paelleros, mesas, bancos, aseos, balsa y posta sanitaria. Para realizar acampada es necesario solicitar permiso en cualquier oficina del PROP:

Datos de la presa

Altura40 m.
Longitud en la base17 m.
Longitud en la coronación146 m.
Ancho en la coronación4,3 m.
Volumen de la mampostería 38.250 m3
Aliviadero165 m3/seg
Coste de las obras2.239.760,65 pesetas
Ingeniero constructor Enrique González Granda

Datos del embalse

Superficie58 ha.
Altitud458 m.
Calado38 m.
Capacidad8 hm3
Cuenca receptora 221 km2
Superficie regable10.500 ha.
Puesta en servicio1915

(1) Datos e información extraídos del libro "Pantano de Buseo. 1903-2003. De obra hidráulica de uso agrícola a Fundación Medioambiental de la Comunidad Valenciana" de Antonio García Lacruz y publicado en 2007 por la Fundación Buseo.


"...Cuando la noche se cierne en el Buseo, el embrujo de las tinieblas cautiva al excursionista: buhos, chotacabras y gatos monteses salen de sus tabucos, beben pausados en la mansa orilla y parten en busca de aventuras, volviendo al amanecer sitibundos, arrogantes con sus presas. En las noches serenas, las estrellas y la luna se miran en el lago, que las hace más bellas..."
Miguel Palomo Monfort (1970)